MI PRIMER VIAJE SIN LAS CHICAS

Updated: Aug 4, 2018

¿Te has ido de vacaciones sin tus hijos? ¿Quieres hacerlo este año, pero no te animas? Les cuento mi experiencia de dejar a mis tres pequeñas en casa e irme de vacaciones con mi esposo.


Recién pasábamos la navidad y ya estábamos pensando en el stress de la entrada a clases de las chicas y los cumpleaños de ellas, siempre hemos hecho viajes a la playa, pero en familia (todos), nunca nos habíamos atrevido ni tan siquiera ir de una noche para otra solos, mi esposo y yo, en solo pensar que teníamos que dejar a las niñas solas, me aterraba por completo.


¿Además, siendo muy sincera…quien nos iba a cuidar a tres chicas pequeñas? Siempre habíamos pospuesto cualquier iniciativa de viaje por anteponerlas a ellas y la razón de cuido.


Antes de ser mamá, nunca había considerado en que todo lo tuyo lo pospones o lo dejas en segundo plano, pues resulta que así es. Yo ahora que soy mamá de tres, he dejado de hacer cosas para mí. Hasta ahora (después de 4 años) estoy viendo ese pequeño rayo de sol asomándose por la ventana.


Una de las cosas que cada vez Pablo y yo veíamos muy lejos era un viaje, y mamitas que importante es ese espacio de pareja.


Nos pusimos tan bien la camiseta de papás, que nos olvidamos por completo de nosotros, de pasar tiempos juntos, a solas, disfrutándonos de nosotros como pareja.


Resulta que en enero, se nos presentó la oportunidad de realizar un viaje, (teníamos los pasaportes vencidos…jajaja), creo que haber estado tan desprevenidos, fue lo que nos sirvió.


Me emocionaba que iba a ver a mi amiga que tanto amo y que tanta falta me hace aquí en Costa Rica.


Fue una decisión de la noche a la mañana, dijimos es ahora o nunca, nos damos este espacio ya o ya. Nos llenamos de emoción al saber que mi mamá accedió al cuido de las tres pequeñas, si eso no hubiera sido así, no estaría escribiendo esta historia.

Pensar en dejar a mis hijas para viajar a descansar sin ellas me provocaba un sentimiento de culpa, pero la verdad es que necesitaba mucho un respiro para nosotros como pareja y poder continuar con el ritmo de vida tan acelerado que llevamos.


Todo se dio y llego el día de irnos…pregúntenme, este corazón de mamá gallina, dejando a sus tres pequeñas pollitas, yo miraba esos seis ojitos viéndome, especialmente Paulita, apenas tenía 9 meses, de todo me pasaba por la cabeza, los chupones, las noches como iban a hacer, si iba a llorar mucho, mi mamá estresada, mi papá si iba a poder lograr dormir, etc.


Quien no sabe lo que es convivir con 3 niñas(os) brincando todo el día, les puedo decir que es duro, para quien no está acostumbrado, al final del día uno se siente totalmente abrumado (azurumbado).


Ese día en el aeropuerto, mientras esperábamos abordar el vuelo, comentábamos que jamás podemos ver nuestras vidas sin nuestras hijas, ser mamá o papá te transforma positivamente para siempre y no puedes dejar de serlo.


El vuelo comenzó y todo iba muy bien hasta que el capitán anunció a mi amiga ¨la turbulencia¨, en mi mente esa palabra no era más que un pequeño ¨meneón¨ de alas y listo.

A las 4 horas exactas tan cual lo anunciaron, el avión comenzó a vibrar como nunca lo había experimentado antes, mis manos empezaron a sudar, creo que nunca había rezado tanto.

Lo único que le decía a Pablo era que como iban a quedar las chicas sin papás tan pequeñitas, ese fue mi gran susto en todo momento.


Después de casi 10 largas horas llegamos a nuestro destino, 8am, íbamos directo al hotel, lo primero que toda mamá hace es preguntar por sus pequeños y eso fue exactamente lo que hice, llamar para saber cómo estaban mis chicas, escuchar a mi mamá decirme, ¡todo está super bien! Disfruten mucho, eso me llenó de mucha tranquilidad.


Ese día empezó nuestra gran aventura, agradecidos infinitamente con Dios por permitirnos darnos ese espacio y a nuestra gran amiga Au, no tengo palabras para agradecerle, nuestro viaje no hubiera sido igual sin ella.


En las noches nos comunicábamos con las pequeñitas y las escuchábamos tan felices, diciéndonos: ¨ ¿Papitos porqué llaman tanto? ¨.

Ellas se sentían que también estaban en unas super vacaciones (ambos bandos descansábamos) y que rico se sintió.


Nos hicieron falta, pero lo logramos, no había día que no habláramos de ellas, pero fuimos conocimos lugares increíbles, les juro que no dormíamos para poder disfrutar de todo al máximo, por eso les digo que Au fue la mejor, así como nosotros, ella tampoco durmió.

Llegábamos al hotel, dormíamos nada y al día siguiente después del desayuno, nos encontrábamos con ella y a turistear.


A todas les quiero decir que, si se puede, si es necesario ese tiempo en pareja, volver hacer novios, volver a dormir solos, a cenar solos, a ir de compras solos; mientras nuestros chicos(as) queden con alguien de nuestra confianza y sigan existiendo este montón de medios para hacer las distancias cortas, todas lo podemos hacer, yo le decía a Pablo será que no les hacemos falta, están super bien y yo tanto que sufrí cuando apenas veníamos.


Nuestro destino fue Madrid, nos encanto, podría repetir ese mismo destino las veces que fuese necesario, Toledo, Segovia, Granada, Alcalá de Henares, La granja de San Ildefonso, precioso, el paso por Cerra Nevada bello, en fin...no se termina de conocer todo.


Me encantaría escuchar historias parecidas, a ¿cuántas de ustedes les sucedió esa primera vez? Y ¿cuántas no se han atrevido? a estas, les digo…háganlo, atrévanse, ese sentimiento de culpa ni siquiera nos debe de pasar por la mente. Nos dedicamos como papás a ellos 24/7, 8…15 …22 días, no sé, de los 365 días al año, no hace daño.


Besos Mary.




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