¿Y QUE PASO CON MI LECHE?

Updated: Aug 2, 2018



Desde que supe que iba a ser mamá, soñé con tener a bebé en mis brazos y darle su lechita materna, abrazarlo con tanta dulzura, pensaba que seguramente me iba a derretir de tanto amor allí mismo, además, siempre escuché que les damos calor, seguridad y protección todo lo que el bebé busca y necesita.


Este sueño creo que todas las mamás lo tenemos desde el día que nos damos cuenta de que viene bebé en camino, acompañado de ese sentimiento tan bello también nos inunda temores, nos hacemos mil preguntas (si podremos o no, que como será, si dolerá etc.) más nunca imaginamos si nuestra lechita le va a caer mal a bebé y justamente eso fue lo que me paso. 


Yo muy animada, en la sala de recuperación, no dejaba de pensar en mi bebé y darle su muy esperada lechita, su primer ¨calostro¨ como decía mi abuelita. La bebé mientras tanto esperaba con Pablo en la parte de neonatos dándole calorcito mientras nos encontrábamos, aproximadamente 1.5 a 2 horas, de espera, las enfermeras me decían la bebé debe de estar hambrienta y dicho y hecho Pablo dice que no paro nunca de moverse y de buscar el pechito, que instinto más hermoso verdad?


Cuando por fin llegue a la habitación llego la hora de la verdad, ya era el momento por el que había esperado casi nueve meses. La enfermera tomó a Pía, todavía con el pelito pegado, con ese olorcito a bebé que no hay descripción alguna, las palabras de la enfermera fueron ¨Mamá, ahora si; ya me explicó la posición ideal y empezamos, mi primera experiencia con Pía fue hermosa, tomó el pecho bien y me sentía una super mamá con tan pocos minutos, ya estaba hecha una experta en el tema.


Ahora si, llegó el momento de ir a casa, en este caso no fuimos tan afortunados con ninguna de nuestras chicas, nunca supimos que era llegar a casa con ellas, siempre necesitaron fototerapia lo que implicaba tres días como mínimo en incubadora, con Pía que fue la primera casi morimos, pero bueno, tema amplio para después. De la Bíblica, la pediatra que la recibió, nos aconsejó llevarla al hospital de Alajuela donde ella trabaja, entre susto y lágrimas llegamos; ahí si tuvimos que hacer o hacer las cosas papá y mamá, gracias a Dios siempre nos dejaron estar juntos.


No les puedo describir la producción de leche tan gigante que tuve, recuerdo que al segundo día estando en neonatos me bajo la leche y hasta el momento todo perfecto, ahí pude comparar mi leche con las de otras mamás (todas debíamos de dejar lechita para las tomas de la noche) recuerdo que decía: ¿Porque mi leche es como transparente? y la del algunas otras mamas era como leche condensada, llegaba contado eso a mi casa y mis hermanos me molestaban, decían: (es que como usted todo lo come muy light su leche también es light jajajajaja cero grasa) me ofuscaba pero la pediatra que de paso la amo, me daba animo, lo importante son los nutrientes, decía ella y de verdad, pasaron tres días y ahora si a “disfrutar” de bebé en casa, de verdad no sabíamos, que había pasado si fue que Pía se acostumbró tanto al ruido constante del hospital, luces, calor de la incubadora; que el día que llego a casa empezó nuestra verdadera historia, mi mamá gracias a Dios nos acompañó esa primer semana, uno mamá primeriza verdaderamente no sabe nada, pero ni ella con tanta experiencia se explicaba por que el llanto tan terrible de bebé y es que por llegar las seis de la tarde se soltaba a llorar hasta las seis de la mañana no había forma humana de consolarla, por mi lado empecé a vivir los pezones agrietados, pecho GIGANTES (ojala se me hubieran quedado así) jajaaja leche excesiva eran 6oz de cada pecho o más lo que me podía sacar, recuerdo una noche entre lágrimas de Pía y frustración mía Pablo sacándole cólicos dejo su camisa llena de sangre, era de mis pezones despedazados, pero bueno el dolor mío era nada comparado con verla llorar sin papar y nosotros sin saber que hacer, recuerdo que la Dra. me dio una dieta “normal” únicamente para evitar cólicos, fuera de ese llanto empezamos a notar que la pielcita era acartonada, no había día que no le escribiera a la Dra., en fin empezamos a probar formulas, Pía no había subido mucho de peso entonces teníamos que alternar pecho y formula, cambiamos jaboncitos de baño, cremitas etc; nada, su piel seguía igual y su llanto también, nos daba pavor que oscureciera, mientras todos descansaban, Pablo y yo nos íbamos a volver locos, para el mes y medio fue su bautizo y ese día Maria Pía se nos puso como un semáforo en rojo, no hubo fiesta para nosotros saliendo de la iglesia directo al pediatra, medicamentos y bueno fue el día que tocamos suelo con el caso de ella, después de ese episodio más su llanto etc.; la Doctora nos diagnosticó en Pía alergia a la proteína de la vaca y el huevo algo nuevo para mí, resulta que venían las condiciones para mamá, me dijo Maria del Mar realmente Pía no a mejorado con nada de lo que hemos hecho o practicado al contrario a empeorado, es momento que te empieces a cuidar con la tan conocida dieta del amor para poder alimentarla, que es la dieta del amor le dije y resulta que era CERO proteína de leche y huevo a revisar etiquetas y evitar comer cosas que contenga leche y huevo, tooooodo tiene leche y huevo recuerdo que fue lo más frustrante para mí, mi alimentación consta de lácteos pero bueno estaba aún dispuesta hacerlo por ella, aun a pesar de que mi leche era demasiada debíamos de seguir alternado por el peso con formula encontramos Nutramigen y esa le hizo bien, una semana tarde en limpiar mi Leche, así pasamos tres meses, a veces comía algo que sin yo darme cuenta contenía trazas y otra vez Pía entraba en crisis era frustrante de verdad, las tomas de mi leche las empecé a disminuir me daba miedo pasar esos episodios, la formula le caía excelente, yo en los embarazos aumentaba muchísimo de peso toda mi vida pese 45kg subía a 68kg (yo sé que era demasiado), por si sola baje en dos meses a 50kg más o menos, pero cuando empecé esta dieta mi peso llego a estar en 43kg, le decía Pablo a la Doctora: Pía gracias a Dios está bien ahora la que se va a morir es Maria del Mar, me iba a desaparecer y así fue como confiamos 100% en la fórmula que gracias a Dios ahora existen muchas y muy buenas, la Dra. nos apoyó y bueno Pía lo supero nunca más volvimos a vivir algo así...


Quedamos embarazados de nuestra Manu ya la Doctora me había advertido de que podía también ser alérgica y esta vez empecé la dieta un mes antes de que naciera para preparar mi cuerpo, con Manu la dieta del amor se hizo mi amiga logre empaparme de más información y bueno ya tenía una experiencia antes, lo logramos me sentí la mujer más realizada del planeta el proceso en la clínica fue igual inclusive mejor ya habíamos pasado por fototerapia y esta vez Manu quedo en el área de neonatos de la misma clínica Bíblica, nos sentimos chineados, en cuanto a la leche también eran cantidades grandes pero siempre light jajaaja lo importante es que con Manu todo funcionó bien, la formula siempre fue nuestra amiga pero mi lechita para ella también, empecé a notar durante los meses que si “pecaba con algo” a Manu nada le pasaba y así fue como disfrutamos de esto tan bello 8 meses.


Con nuestra baby Pau tuvimos una historia parecida o peor que con Pía, me cuide un mes antes de tenerla, nació, pero Pau no quería tomar mi pecho, desde nuestro primer encuentro lo rechazo, recuerdo que me sentía como mamá primeriza, todo me estaba costando más que con mis dos bebes anteriores y es que ella cerraba la boquita no quería nada con mi pecho, en fototerapia estuvo también en la clínica Bíblica, veía que disfrutaba tanto de la fórmula que le daban las enfermeras que cuando llegaba el momento de mi lechita la mujer era un NO rotundo casi que lo podía decir. Aun así, me mantuve haciendo la dieta e intentando una y mil veces que disfrutara del momento de la lechita de mamá.


Con ella entonces era más formula que leche materna le dimos Nutramigen igual que a Pía y Manu pero aun notábamos cierta incomodidad en ella, recuerdo que como papas de tres algunas cosas en las que nos cuidamos con las dos primeras con Pau nos sentíamos más experimentadas y una de ellas fue que se venía el paseo familiar que hacemos una vez al año, y como decir que no, a los dos meses de Pau alistamos maletas y nos íbamos de fin de semana playero; recuerdo que nos íbamos un Jueves en la madrugada, cuando la noche del Miércoles mientras le preparaba la comida a Pía y Manu, Pablo fue a cambiar a Pau su caquita, y me hablo con un tono asustado: me dice: amor vení no es para que te asustes (ósea ya con eso estaba asustada) cual fue mi sorpresa que Paula había hecho heces con sangre, recordé de inmediato que los exámenes que le habíamos hecho a Pía en algún momento le salió sangre oculta en las heces pero nunca fue visible para nosotros, se pueden imaginar el estado de estos papas… en un dos por tres estabamos donde la Dra. Quien nos llenó de “tranquilidad externándonos que era parte de la alergia de ellas, Pía había sido más en piel, Pau fue en su sistema digestivo” aun yo “cuidándome” debío ser que alguna traza de estas proteínas se iba sin yo darme cuenta, esta vez había seguido la dieta como nunca antes y aun así en algo había fallado, me sentía terrible, fue entonces donde la Dra. decidió dar un paso más allá con ella en cuanto a la formula pasamos entonces a Puramino formula a base únicamente de amino-ácidos, me llene de un miedo gigante de solo pensar que aun yo haciendo la dieta del amor mi bebé había pasado por esto, la Doctora dijo: algo comiste, tenés que limpiar tu cuerpo nuevamente yo no sabía en que había pecado realmente, eso de limpiar el cuerpo significaba tres o más días sin poderle dar mi leche era sacarla y botarla.


Ahí fue donde pensé que durante esos dos meses había tenido una lucha constante para que Pau lograra tomar mi pecho con las mismas ganas como lo hacía con el chupón, me sentía que a pesar de que según yo estaba cumpliendo con la famosa dieta del amor al pie de la letra,  algo debí de comer que le afectó a mi Paula, le fallé sin darme cuenta, tenía que pasar todos esos días limpiando mi cuerpo de algo que desconocía y fue entonces donde decidí decirle adiós a mi leche materna y decirle gracias a la fórmula, la verdad soy 100% pro FORMULA (debido a todo lo que me sucedió) no puedo imaginar que hubiera sido yo sin esto, logramos con Puramino durante 8 largos meses y Pau nunca más se volvió a ver afectada con algo parecido a lo que vivimos, sé que hay miles de personas quienes están en contra de… pero para mí fue mi mayor salvación, hoy por hoy me siento feliz y agradecida con Dios por permitirme saber, que es ese lazo increíble porque si lo es, pero dar chupón también lo es, también lo disfrute también les di mucho amor también logre conectar sus ojitos con los míos.


Les cuento mi historia porque sé que no soy la única, y hoy en día es muy común escuchar historias similares a la nuestra y a la vez darles ese ánimo a miles de mamas que por X ó Y razón no pudieron dar pecho.


Saludos Mary.

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